SOLO PLENA

Jueves, 02 de julio de 2009

La verdadera realidad de la 'Payola'



la prensa

Un disco con una o 10 canciones –sin importar si son buenas o malas–, más una “inversión” o “incentivo” para el disc jockey o dueño de la emisora es la fórmula que por más de medio siglo han usado los artistas para asegurar la difusión de su material en las emisoras.

A esta práctica se le conoce como payola en Panamá, pero la agencia EFE usó otros sinónimos como soborno, fraude y corrupción, en un reporte de 2004. Aquella vez se trataba una investigación a la compañía discográfica Fonovisa por posibles irregularidades en una campaña promocional.

Este caso también indujo a la sospecha de fraude en unas 18 distribuidoras discográficas y 20 cadenas de radio, por emitir canciones a cambio de dinero.

El escenario de este ajuste judicial fue Estados Unidos, país en el que la payola es castigada por la ley.

En Panamá, al igual que en otros países, la payola es parte del diario vivir radial, con la diferencia que no es un delito. No hay ley al respecto, confirma el abogado Ricardo De León.

Es por ello que este “trueque” se ha desarrollado con tanta libertad en la radio local. Tanto así que con el pasar del tiempo se ha convertido en parte de la cultura artística a la hora de promocionar música.

El locutor Eddy Vásquez explica que ahora, en lugar de pagar una determinada cantidad de dinero al dj o a la emisora, los artistas o sus representantes llegan a un acuerdo con el propietario de la estación radial de forma que ambos salgan beneficiados con el intercambio comercial.

Rodney Clark, productor musical y mánager de varios artistas, detalla que el canje que se usa actualmente es “me suenas mis artistas y te regalo varias presentaciones de ellos, cuando las necesites”. Se trata de “una payola blanca”, una negociación en la que ambas parte salen beneficiadas, estima Clark, quien asegura no conocer un colega que esté en desacuerdo con el intercambio.

Con este sistema, las emisoras crearon un control para que sus dj no lucraran con las payolas, pero “aún hay algunos que piden su coima”, coinciden Clark y Vásquez.

Para Fernando Correa, presidente de la Asociación Panameña de Radiodifusión, esta práctica es una aberración, pues de cierta forma, atenta contra la libertad de expresión, pues no se le da a los oyentes las canciones que quieren oír, sino las que están bajo acuerdo.

Correa reconoce que aunque le llegan algunas quejas, nadie –ni varios consultados por este diario– menciona nombres de emisoras ni dj que usan la payola.

El año pasado, el campeón mundial de boxeo Celestino Pelenchín Caballero, quien paralelamente intenta levantar su faceta como cantante, se enfrentó a una barrera que encuentran los artistas nuevos cuando visitan las emisoras para promocionar su material.

Pelencho, como le apodan, dice que llegó a una estación radial con un disco que contenía su inspiración en el género reggae, pero el dj de turno le intentó aplicar una condición muy común para los artistas que quieran circular sus temas en la radio: la payola.

El campeón, enojado, no le dio un centésimo al dj, pero ahora lo tiene bien claro: para sonar en la radio hay que pagar. “Se le pide a todos, así que yo les pagaré con la misma moneda cuando quieran algo de mí”, indica, resentido, el deportista.

Toby King, cantante de reggae con más experiencia, admite que los artistas nuevos tienen ese gran problema: si no pagan su payola, nunca sonarán en radio. “Cuando se escucha mucho un tema de alguien nuevo es probable que haya algo raro allí”, recalca.

En cambio, los artistas ya conocidos, dice Toby King, pueden hacer un canje con la emisora: presentaciones gratis a cambio de música en las programaciones.

Un mánager de artistas de rock, que pidió se reservara su identidad, afirma que se deben denunciar a estos dj payoleros con el dueño de la emisora, porque “él está intentando lucrar a través de la estación”.

El locutor Eddy Vásquez plantea otro enfoque de la payola. Comenta que hay artistas que llegan con el ofrecimiento por delante, tal vez porque saben que su disco no es bueno.

No obstante, Vásquez dice que situaciones como esas deben sopesarse. “En esta industria, si pones un tema malo, te cambian el dial. Si escuchan algo extraño dicen: ¿esto qué es? Algunos artistas se sienten mal porque no ponen su disco, pero, ¿cómo decirle que su disco no llena los requisitos y que puede provocar una reacción en contra de la empresa? Es difícil”, relata.

En ese sentido, Fernando Correa, presidente de la Asociación Panameña de Radiodifusión, explica que existe mucha competencia en la radio, casi 100 estaciones, por lo que no se puede perder el olfato de lo que quiere oír el público. “Si pones un tema por payola puede ser contraproducente, cambiarán la emisora”.

Empero, Correa estima que el problema de la payola es como la corrupción, que “se sospecha en tal lado”, pero nadie dice quién es el corrupto.


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